viernes, 20 de mayo de 2011

Going West

Hola de nuevo,

En estos dos días he vivido en una especie de montaña rusa de emociones: depresión, impotencia, rabia, alivio, tristeza... Pasando de una otra en cuestión de segundos, por el simple hecho de oir una palabra en boca de un médico o de un enfermero, o por una nueva crisis de mi hija, o al ver el llanto de mi mujer o oir el de mi madre por teléfono.

Lo único que quizás me haga seguir adelante sea saber que mi hija está en las mejores manos y sobre todo el apoyo de los que estáis ahí, al otro lado de estas líneas, amigos, familiares, viejos conocidos e incluso anónimos internáutas que leeis estas palabras por casualidad.




Sentado aquí, frente a mi hija, viendola dormir tan placidamente, pienso que el último mes, tan solo han sido un mal sueño que pronto desaparecerán de mi memoria. Pero de pronto, como un guiño cruel del destino, una mueca se dibuja en sus labios, o su cabeza gira invariablemente a la derecha, o sus brazitos se levantan como queriendo coger algo que sólo ven sus ojos, o el peor de todos, la señal inequívoca que algo no termina de funcionar en esa cabecita suya, ese insitente parpadeo que me se me ha grabado en lo más profundo de mi ser y que me rompe el corazón con cada aleteo de sus parpados.

Han sido poco más de 30 días, tan largos como mi agonía. 30 días llenos de diagnósticos poco acertados y visitas a las salas de urgencias de hospitales de gran renombre. Primero fueron los Cólicos del Lactante, seguido del Reflujo Esogástrico, para acabar con el Síndrome de Sandifer. Siempre una cara amable, siempre un comentario tranquilizador, siempre algo benigno típico de su temprana edad. Vano esfuerzo el nuestro por encontrar la verdad, por librar a nuestra hija de esos dolores en este largo mes.

No fue hasta su tercer mes de vida, que su pediatra, el Dr. Pericas Bosch, nos puso en el camino correcto en una visita rutinaria. Le bastó oir de mis labios que Lena giraba los ojos y parpadeaba rapidamente para sospechar lo que otros médicos no fueron capaces de ver o no quisieron decirnos, la posibilidad de un trastorno neurológico. Dios, que crueles me parecieron sus palabras, que fría su recomendación de visitar cuanto antes a un neurólogo y que dolorosa la sensación de que muy dentro de mí, en lo más profundo de mi subsconciente, enterrada bajo una montaña de falsas esperanzas y necio autoconvencimiento, vivía esa sospecha desde hacía semanas.

La visita al neurólogo desembocó rapidamente en un ingreso, el pasado miércoles, en el hospital de Sant Joan de Déu, sin duda el mejor hospital materno-infantil de toda España, y por lo que a mí respecta, de todo el mundo. Ayer comenzó el bombardeo de pruebas, encefalográma, ecografía transfontenal, analíticas de orina, de sangre y de líquido encefaloraquídeo, resonancia magnética y las pruebas que puedan llegar y aún desconocemos.




El diagnóstico fue rápido y devastador. Su hija sufre Síndrome de West, es decir ataques epilépticos sintomáticos de otra enfermedad que se dan en bebes menores de un año. Para que lo entendáis, es como un dolor de cabeza, que puede ser producido por los nervios, el cansancio, un constipado, una meningitis o un tumor cerebral.

El protocolo es claro, ante todo parar los ataques epilépticos cuanto antes y en paralelo, encontrar el origen de los mismos. Y es que son esos ataques los que, descarga a descarga, le roban su futuro a mi hija. Cada segundo que su cerebro siga sufriendo es un segundo que pierde en su crecimiento y desarrollo, una maldita cadena que la mantiene en el fondo de un pozo que se llena gota a gota y que amenaza con ahogarla, robándonos su risa, su mirada, su persona.

Estoy muy agradecido a las Doctoras Pérez y Serrano por su ayuda y sobre todo por su sinceridad, por no caer en la Conspiración del Silencio, por explicarnos que ante Helena se abre un gran abanico de posibilidades algunas buenas, muchas no tanto y otras que me visitarán en mis peores pesadillas. Ellas han puesto esa esperanza, ese clavo ardiendo, al cual me aferro con unas y dientes, sin importar si me abraso, sin hacer caso a las estadísticas, porque sé con cada fibra de mi ser, con cada latido de mi corazón que mi hija será esa niña de cada 20 que tendrá una vida normal, que crecerá, irá a la escuela, jugará en el parque y algún día se enamorará de alguien que la querrá tanto como la quiero y la querré hasta el día que me muera.

Hoy las enfermeras me han dicho que estaba muy bien que me tomase las cosas con humor, que no era bueno hundirse en la desesperación y lo cierto es que mentiría si dijese que no he llorado mientras escribía esto, que no he derramádo más lágrimas en estos tres días que en todos los días de mi vida. Pero sé, que aunque hoy son de pena, pronto serán de alegría y cuando eso ocurra, lloraré hasta quedarme seco por que con cada lágrima borraré de mi memoria cada uno de los minutos que me quedan por vivir hasta ese día.

Y ahora, para acabar, permitidme quitar un poco de hierro al asunto con esta pequeña broma, ya nunca será lo mismo cuando escuche a los Village People cantar su famoso Go West

Agur

Javier Feria

-- Desde Mi iPad

Ubicación:Hospital Sant Joan de Déu, Esplugues de Llobregat, España

miércoles, 18 de mayo de 2011

Taquicardia

Hola gente,

No me gustaría ser pesado, pero en las últimas tres semanas una pesada losa se ha ido asentando en mi pecho y poco a poco su peso me ha ido quitando el aire, tanto, que ahora me cuesta respirar.

Dejando de lado la preciosa metáfora que acabo de escribir, lo cierto es que pensar en cualquier cosa que no sean los problemas de salud de mi pequeña Lena (Helena para los demás) es una misión imposible.

La incertidumbre sobre qué es exactamente lo que le pasa es cuando menos extenuante y tener que poner buena cara y autoconvencerse de que todo saldrá bien para que tus seres queridos no sufran aún más, es una carga que empieza a pasar factura en mi maltratada persona.

La taquicardia o el tomarme una copita antes de ir a dormir no es algo que me preocupe, al menos demasiado. Pero la constante fatiga, las ganas de tumbarme en el sofá y no hacer nada o sobre todo la impotencia al coger en mis brazos a mi hija durante una de sus, cada vez más frecuentes, crisis es lo que realmente me preocupa.

Compartir tu vida con una persona hiperáctiva, tiende a provocar un exceso de calma, en parte para equilibrar la pareja, y en parte por fastidiar (esto último es broma), pero la laxitud que me embarga últimamente sólo puede calificarse de depresión incipiente.

Dicen que uno de los métodos más efectivos para combatir al depresión es compartir tus sentimientos, hacerlos públicos para que de alguna forma el peso de esa losa que te oprime el corazón se reparta entre todos. Bueno, si eso es cierto, esta es mi forma de pediros que me ayudéis a soportar el peso, no por mí, ni por mi mujer, ni por todos aquellos que sufren y nos dan su apoyo, si no por la pequeña Lena, que con apenas 3 meses ya sabe lo cruel que puede llegar a ser este mundo, al que sus padres le han traido sin tan siquiera preguntarle.


Te queremos Lena y esperamos con anhelo el día en que abras los ojos y comiences a sonreir.

Agur

Javi

PD - Si hay suerte, hoy el neurólogo nos sacará de dudas ya sea para lo bueno o para lo malo.

jueves, 13 de enero de 2011

Hänsel y Gretel, o éste es el inicio de un bonito vicio?

Hola a todos,

Parece mentira que haga tanto tiempo que por mi mala cabeza fui obligado a dejar un hermoso vicio que tenía, coleccionar Clicks de Playmobil.

Esa oscura anécdota de mi pasado, debe permanecer enterrada bajo capas de polvo y memorias perdidas, así que no preguntéis que no responderé.

Valga decir que tras más de 25 años he vuelto a comprar clicks, primero escudandome en regalos a mi ahijado, luego regalos a mi propio hijo (un año antes de lo que recomiendan las propias cajas de los Clicks) y hoy abiertamente comprando un set completo del cuento de Hänsel y Gretel.




Si tuviese que culpar a alguien me temo que tendría que apuntar al Sr. Iniesta y sobre todo al Sr. Pérez Madrigal y su aeropuerto.

Gracias a ambos por darme el valor del salir del armario playmobil...

Agur

Javi
-- Desde Mi iPhone

Ubicación:Carrer de Constança,Barcelona,España

martes, 30 de noviembre de 2010

Nueva temporada

Hola a todos,

Ya hace un montón de tiempo desde la última actualización, tanto que ni siquiera recuerdo sobre qué hablamos. Lo cierto es que tampoco me importa demasiado, ya que de un tiempo a esta parte, me siento una persona diferente y mis días pasados se desdibujan tras una cortina de placentero olvido.

Quizás sea mi futura nueva paternidad, o que empiezo a sentirme menos agobiado en el trabajo, o que vuelvo a usar la moto a diario, o que cada día me levanto para hacer ejercicio en mi vetusta elíptica. Sea lo que sea, me siento más animado y con más ganas de exprimir cada minuto del día (Carpe Diem).




Así que sin más, despedirme de esa triste etapa, esperando que el ocaso de esos días traiga el amanecer de una nueva y mejor temporada a mi vida.

Agur

Javier Feria

PD - Si os interesa saber dónde se tomó la foto, decoros que es el atardecer en la playa de Isla Canela, Ayamonte (Huelva).

-- Desde Mi iPad

Ubicación:Carrer de Constança,Barcelona,España

sábado, 5 de junio de 2010

Reflexiones peluqueras

Buenos y soleados días,

Sentado en un sillón confortable, esperando mi turno en mi peluquería favorita (Blanc i Negre ), me ha asaltado un pensamiento un tanto extraño:

"si los peluqueros tienen que pagar el puesto revolucionario de la SGAE por emitir música/video en sus locales, no deberían los niñatos con el manos libres a toda pastilla pagarlo también?"

Ante semejante línea de pensamiento y el sopor de la espera, solo he podido dejarme llevar y elaborar semejante perla de sabiduría popular.

Veamos, si lo entiendo bien la SGAE, impone su canon sobre la base de que el emisor (peluqueros, restauradores, etc) obtiene un beneficio del trabajo realizado por sus representados. Par lo tanto bastaría demostrar que los sujetos en estudio (léase "niñatos") también obtienen su propio beneficio. A priori se me ocurre que como mínimo salvan sus oídos de una sordera cierta al no utilizar los auriculares y por supuesto el subidón de ego al vacilarle a los amigos lo fuerte que suena el último éxito que se han bajado del Club Zen.



Ahora sólo me queda esperar que nadie en la SGAE lea este artículo o ciertamente todos los que tengamos móviles acabaremos pagando canon ante la posibilidad de poner el manos libres.

Agur

Javi
-- Desde Mi iPhone

Ubicación:Carrer de la Terra Alta,Cornellà de Llobregat,España

viernes, 4 de junio de 2010

Haciendome eco

Hola de nuevo

Como todos sabéis el pasado fin de semana Israel decidió atacar de forma preventiva a la flotilla internacional con ayuda humanitaria para Gaza y Cisjordania (más info aquí).



Opiniones personales aparte, lo que quiero conseguir hoy es hacerme eco de la carta que la madre de uno de los cooperantes españoles (David Segarra) de la flotilla ha escrito al embajador israelí en España.

Al embajador de Israel en España
Sr. Schutz:



Soy la madre de David Segarra Soler. Son las cinco de la madrugada del día 2 de Junio. Amanece en Valencia y acabo de enterarme de la liberación de todo los secuestrados en territorio israelí, entre ellos, mi hijo.

Debo confesarle que en estos momentos no siento ningún odio ni hacia usted ni hacia el Estado que representa, pero no por un motivo altruista, ni noble, ni religioso, sino por puro egoísmo : el odio destruye. Y un buen ejemplo de ello lo está dando su país al mundo. Nacido del sentimiento de culpabilidad colectiva de una Europa cobarde que no supo defender a sus ciudadanos judíos de otro odio monstruoso y autodestructivo, el odio nazi, parece como si la Historia no les hubiera enseñado nada.

Están repitiendo las mismas pautas de odio, de muerte, de deshumanización del contrario, de ocupación de territorios, de construcción de muros y alambradas, de soberbia racial… sólo que ahora las víctimas ya no llevan una estrella cosida a la ropa, ni el ghetto está en Varsovia. Está en Gaza y Cisjordania.

No quiero contarle el infierno personal por el que he transitado éstos días. Sería ridículo al lado del continuo y diario dolor de las madres palestinas.

Yo soy una afortunada, mi hijo David vuelve de la masacre del “Mavi Marmara” sano y salvo.
Ustedes le habrán podido destrozar su única arma letal: la cámara de video. Pero lo que en su ciego odio olvidan es que los seres humanos tienen ojos, oídos, boca y memoria para contarle al mundo todo el horror del que fueron testigos.

Y contra eso, Señor Schutz, toda su poderosa propaganda no puede hacer nada.

Me despido de usted sin más, y en el momento más emocionante de mi vida le expreso a Vd. como representante de Israel en mi país, mi más profunda lástima. Tanta lástima como es inmensa la admiración por mi hijo, a quien ustedes, con toda su maquinaria de terror, no han podido doblegar. Igual que jamás conseguirán doblegar el espíritu del Pueblo Palestino.

Firmado:
Cristina Soler Crespo
Valencia, 2 de Junio del 2010


Creo que lo más remarcable de la carta, aparte del tono correcto y calmado que emplea Cristina, es la lucidez en apuntar que el pueblo de Israel está pagando con la misma moneda que ellos recibieron durante el exterminio.

Espero que ante semejante barbarie, por fin los ojos del mundo comiencen a abrirse.

Agur

Javi

lunes, 31 de mayo de 2010

Twitter el oráculo moderno

El pasado sábado se celebró la 55ª edición del Festival de Eurovisión. Como supongo que ya sabréis el país ganador fue Alemania con la actuación de Lena y su canción "Satellite".



Aunque el verdadero protagonista de la noche fue el inigualable Jimmy Jump y su duo con Daniel Diges.



Aunque todo eso está muy bien no es el tema que me ocupa, yo quiero hablaros de Twitter, ya que por primera vez y gracias a mi iPhone seguí el show tanto por la tele como por el Twitter.

Lo gracioso del tema es que q medida que pasaba la noche los comentarios de la gente en todos los países (por lo menos aquellos que escribían en idiomas inteligibles) apuntaban a la supremacía germana.

Casualidad? Quizás, pero estudios serios sobre sociología apuntan a que grandes masas tienden a tomar decisiones acertadas y a analizar problemas de forma correcta (recomiendo la lectura de "The wisdom of the Crowds" de James Surowiecki).


Quizás sea hora de mirar de otra forma al pequeño divertimento que es el Twitter y referirnos a él como el nuevo Oráculo Moderno.

Agur

Javi
-- Desde Mi iPhone

Ubicación:Calle Vistalegre,Cornellà de Llobregat,España

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