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jueves, 1 de septiembre de 2011

En el fondo de un pozo

Hola de nuevo,

La última vez que me dirigí a todos vosotros era para llorar la pérdida de mi hija Helena, se me fue en la semana más larga de mi vida y aunque tenía pleno entendimiento de lo que iba a suceder, no puedo por más que confesar que me pilló por sorpresa. Sí, por que por más que uno se convenza de lo inevitable de la situación, por más que uno se prepare para el duro golpe y por más que uno se imagine la vida que seguirá cuando ella no esté, cuando al fin llega te sorprende, te sorprende el dolor tan intenso que querrías morir y ir tras ella, te sorprende el vacío que te envuelve, que te engulle y te aisla del mundo, que pone sordina a aquellos que te quieren consolar y comparten tu dolor. Pero sobre todo sorprende esa sensación de no estar allí, de que todo eso le sucede a otro, de dejarse llevar, de ser sólo un despojo, de no tener voluntad.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Taquicardia

Hola gente,

No me gustaría ser pesado, pero en las últimas tres semanas una pesada losa se ha ido asentando en mi pecho y poco a poco su peso me ha ido quitando el aire, tanto, que ahora me cuesta respirar.

Dejando de lado la preciosa metáfora que acabo de escribir, lo cierto es que pensar en cualquier cosa que no sean los problemas de salud de mi pequeña Lena (Helena para los demás) es una misión imposible.

La incertidumbre sobre qué es exactamente lo que le pasa es cuando menos extenuante y tener que poner buena cara y autoconvencerse de que todo saldrá bien para que tus seres queridos no sufran aún más, es una carga que empieza a pasar factura en mi maltratada persona.

La taquicardia o el tomarme una copita antes de ir a dormir no es algo que me preocupe, al menos demasiado. Pero la constante fatiga, las ganas de tumbarme en el sofá y no hacer nada o sobre todo la impotencia al coger en mis brazos a mi hija durante una de sus, cada vez más frecuentes, crisis es lo que realmente me preocupa.

Compartir tu vida con una persona hiperáctiva, tiende a provocar un exceso de calma, en parte para equilibrar la pareja, y en parte por fastidiar (esto último es broma), pero la laxitud que me embarga últimamente sólo puede calificarse de depresión incipiente.

Dicen que uno de los métodos más efectivos para combatir al depresión es compartir tus sentimientos, hacerlos públicos para que de alguna forma el peso de esa losa que te oprime el corazón se reparta entre todos. Bueno, si eso es cierto, esta es mi forma de pediros que me ayudéis a soportar el peso, no por mí, ni por mi mujer, ni por todos aquellos que sufren y nos dan su apoyo, si no por la pequeña Lena, que con apenas 3 meses ya sabe lo cruel que puede llegar a ser este mundo, al que sus padres le han traido sin tan siquiera preguntarle.


Te queremos Lena y esperamos con anhelo el día en que abras los ojos y comiences a sonreir.

Agur

Javi

PD - Si hay suerte, hoy el neurólogo nos sacará de dudas ya sea para lo bueno o para lo malo.
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